Sofocos en la menopausia

Los sofocos o el calor repentino es uno de los síntomas más frecuentes que tiene una mujer durante la menopausia. La aparición repentina del sofoco está asociada directamente con la variación hormonal y afecta al 80% de las mujeres menopaúsicas con una frecuencia, duración e intensidad que varía de mujer a mujer.

La manifestación más común del sofoco es la sensación de un calor repentino e intenso en la cara, el cuello y los pechos que viene acompañada de un enrojecimiento en la piel, de episodios de sudoración y hasta aceleración del ritmo cardíaco. En algunas mujeres, este cuadro culmina o termina con una sensación de frío repentino.

La duración de los sofocos varía. En algunos casos pueden darse durante varios segundos y en casos más extremos, durante algunos minutos. Un sofoco normal dura entre 3 y 6 minutos y pueden repetirse durante el día o la noche, varias veces, aunque habitualmente es un episodio nocturno. Es muy frecuente que la mujer se despierte durante la noche con sudor excesivo en el pecho, sensación de calor extenuante y aceleración de la frecuencia cardiaca.

Los sofocos suelen afectar de manera intensa a las mujeres perimenopáusicas y a aquellas que se encuentran en la postmenopausia. Sin embargo, quienes seguramente sufrirán estos síntomas de manera más frecuente e intensa son las mujeres con menopausia quirúrgica. Estas mujeres son aquellas que han sufrido una histerectomía o extirpación de alguno o todos los órganos genitales internos que interrumpen automáticamente la menstruación, provocando automáticamente la menopausia. El sofoco en sí no es peligroso para la salud, aunque suele ser muy molesto, ya que algunas mujeres ven afectadas su vida cotidiana por estos episodios.

La aparición de los sofocos en general es espontánea, aunque pueden existir algunos factores que desencadenen los calores repentinos, como por ejemplo, los ambientes cerrados, el estrés, el consumo de bebidas estimulantes y alimentos picantes, entre otros.

Para evitar los sofocos de manera natural, se recomienda:

  • Estar en ambientes frescos y ventilados.
  • Mejorar la calidad de la alimentación.
  • Consumir bebidas frescas, como zumo de frutas y agua mineral.
  • No fumar.
  • Estar relajada.
  • Controlar la respiración. El yoga puede ayudar a reeducar la manera de respirar adecuadamente.
  • Hacer ejercicios y evitar la vida sedentaria.

Una mujer no necesita tratamientos específicos para los sofocos, siempre y cuando éstos sean moderados y pueda convivir con ellos. Sin embargo, si los sofocos afectan su calidad de vida, podría recurrir a algunos tratamientos. El más frecuente es la terapia de reemplazo hormonal. Igualmente puede recurrir a tratamientos alternativos y a mejorar la alimentación para evitar los calores repentinos.